Seis formas de jugar a las mímicas con amigos, una máquina de palabras para no quedarte en blanco y los trucos para que la noche no decaiga.
Elige una categoría, pon el reloj en marcha y toca la carta para revelar qué tienes que actuar. Ideal para cualquiera de los juegos de abajo.
Un jugador mira la carta; los demás adivinan.
De la mímica clásica al caos total. Elige según el grupo que tengas delante.
La base de toda fiesta. Un jugador actúa una palabra sin hablar ni hacer sonidos; su equipo adivina antes de que se acabe el tiempo.
Se sacan 5 cartas de golpe. El actor debe hacer que su equipo adivine tantas como pueda en 45 segundos; las que sobran pasan al rival.
El primero ve la palabra y se la actúa al segundo, éste al tercero, y así hasta el final. El último dice en voz alta lo que cree que era.
Solo valen títulos de películas, series o canciones. Se puede indicar el número de palabras del título con los dedos antes de empezar.
En vez de objetos o acciones, se actúan emociones o situaciones ("vergüenza en el ascensor", "alegría al ganar la lotería"). Solo cara y cuerpo, cero objetos imaginarios.
El actor lleva los ojos vendados y solo escucha las pistas de sonido (chasquidos, palmas, "frío/caliente") de su equipo para saber si va bien encaminado antes de actuar.
Alterna palabras fáciles y difíciles en cada ronda para que nadie se quede sin puntos ni se aburra con lo obvio.
Designa a alguien que controle el tiempo y las reglas; evita discusiones sobre si "eso ha sido hablar" o no.
Que nadie repita turno hasta que todos hayan actuado al menos una vez; así se reparte el protagonismo.
Además de las categorías de aquí, añade referencias internas del grupo: memes, anécdotas, apodos. Siempre arrancan más risas.